Convento El Soto Toranzo Cantabria

A 1km. de la Posada Asador Ribera del Pas podemos visitar uno de los monumentos más bonitos del valle de Toranzo, el Monasterio de el Soto, en Iruz. Nuestra situación estratégica al lado de la vía verde del Pas, permite a nuestros huéspedes un agradable paseo desde nuestras instalaciones, bien sea, en bicicleta, andando, corriendo … pero siempre disfrutando de la naturaleza del valle y el ambiente acogedor de  la vía verde del Pas.
Durante el camino hacia el convento se pueden ver antiguas casas señoriales, antiguos molinos donde se molía el maíz, la antigua estación del tren, caminar entre pastizales y disfrutar de especies arbóreas protegidas.

La historia del Monasterio de el Soto se remonta a los siglos medievales. Al siglo XIII pertenece la imagen de la patrona, cuya festividad se celebra el 5 de agosto, precedida el día 4 de agosto de una procesión de antorchas declarada de interés turístico regional.

El Monasterio de el Soto es un antiguo convento constituido por un conjunto de edificaciones de diversa índole, entre las que destaca su monumental iglesia y el claustro. La construcción comenzó a finales del siglo XVI. La historia del edificio está íntimamente ligada a la del valle de Toranzo.

 

Durante la época barroca fue corazón y guía de la vida y la religiosidad de esta comarca del curso medio del Pas, cuya piadosa gente contribuía con sus limosnas a mantener el culto y el ornato del templo. Entre las aportaciones más relevantes hay que destacar las de las familias más pudientes –los Ceballos, los Quevedo, los Bustamante… –, que adquirían los derechos para poder enterrarse en las capillas, al mismo tiempo que dotaban a la iglesia de retablos y objetos litúrgicos. Es digna de destacar la gran aportación de los indianos, que enviaron desde América mandas de dinero o joyas para enriquecer el templo. LA IGLESIA diseñada por Juan de Naveda pertenece al estilo clasicista, cuya planta tiene forma de cruz latina. Fue edificada durante la primera mitad del siglo XVII, a partir de 1608, y en 1634 ya se estaban terminando algunas capillas. Responde al modelo de convento franciscano barroco constituido por una planta rectangular con una sola nave y capillas laterales entre gruesos contrafuertes. La portada principal se sitúa bajo la torre, ubicada al oeste, formada por un pórtico cubierto con bóveda de cañón, en cuyo fondo se abre la puerta de ingreso a la nave de la iglesia.

 

Las capillas y los retablos 

El Monasterio de el Soto, contiene uno de los conjuntos más importantes de retablos de la región, junto con el de los dominicos de Las Caldas de Besaya, y su cronología se sitúa a lo largo de los siglos XVII y XVIII.
El retablo mayor es de proporciones monumentales y responde al modelo de retablo barroco de orden salomónico de finales del siglo XVII. Según consta en la bóveda, fue construido hacia el año 1687, está formado por una predela, en cuyo centro se encuentra el sagrario-expositor, con columnas salomónicas (el actual es de metal, moderno). En el cuerpo destaca la gran hornacina central, enmarcada por columnas salomónicas, en la que se venera la pequeña imagen gótica de la Virgen con Niño patrona del templo, del siglo XIII. En las hornacinas laterales se encuentran las imágenes de san Buenaventura y Santo Domingo.

El retablo del Sagrado Corazón

Se halla situado en el brazo del evangelio del crucero y por sus características deducimos que puede datar de mediados del siglo XVII. Presenta la predela con un sagrario decorado con el relieve de la Flagelación en la puerta, y tallas de san Pedro y san Pablo a los lados. En las calles laterales aparecen relieves de un obispo escritor (quizás san Agustín) y de un Papa con la cruz patriarcal (tal vez san Silvestre).
La capilla de Bustamante es la primera de la nave del evangelio. En su muro frontal se lee la siguiente inscripción: “ESTA CAPILLA FUNDARON EL VENERABLE SEÑOR LICENCIADO DON LOPE DE BUSTAMANTE BUSTILLO Y DOÑA CRISTINA RAMIREZ MEDENILLA SU MUJER. DEJARON POR SU PRIMERA PATRON DE ELLA A DON PEDRO DE BUSTAMANTE BUSTILLO SU SOBRINO. DOTARONLA EN 60 DUCADOS CADA AÑO A HONRA Y GLORIA DE DIOS Y DE SU MADRE SANTÍSIMA. ACABOSE AÑO DE 1634”. El retablo está dedicado a san Antonio de Padua y fue realizado en la primera mitad del siglo XVIII. El retablo de la Dolorosa (antiguo del Santo Cristo) está situado en la segunda capilla del lado del evangelio, y es el único del que se conserva documentación. Su gran hornacina del ático delata que perteneció al Santo Cristo y, por tanto, es el que construye, en 1730, Vicente Ortiz de Arnuero.
La Capilla de los Quevedo se ubica  en el brazo de la epístola del crucero, y fue fundada por Pedro de Quevedo, según se lee en una lápida del arcosolio funerario rematado con escudo de armas: “ESTA CAPILLA MANDARON HACER DON PEDRO DE QUEVEDO CEBALLOS Y DOÑA JOSEFA DE CEBALLOS COS Y COSÍO, SU MUJER A HONRA Y GLORIA DE DIOS Y DEL APOSTOL SAN PEDRO Y LA DOTARON EN 40 DUCADOS CADA AÑO Y ENTREGARON EN CENSOS LA CANTIDAD. AÑO DE 1682”.
También destacan los retablos de la Purísima y de santa Lucía, situados en la primera y segunda capilla del lado de la epístola, respectivamente. Bajo el coro se encuentra la capilla del Cristo, de carácter sepulcral, presidida por un Cristo barroco de gran valor artístico.
Además de los retablos,  son dignas de mencionar las rejas que separan el ábside del crucero  y el sotocoro de la nave -al ser de la misma época- y como pieza de interés artístico, encontramos en el coro un órgano de transmisión neumática, construido en 1913 por la fábrica de Lope Alberdi –el mismo organero que más tarde fabricaría el del Santuario de la Bien Aparecida–, y reformado veinte años más tarde. Es un órgano romántico, considerado como uno de los mejores de Cantabria en cuanto a su tamaño y sonoridad, y ha sido restaurado recientemente, manteniendo toda la estructura original del instrumento.

La sacristía

Es un amplio recinto rectangular de dos tramos cubiertos con bóveda de arista, que se halla adosado al muro sur del ábside. Destaca en ella una excelente cajonería de madera de nogal, con entrepaños tallados con decoración vegetal. En un amplio espacio situado entre la sacristía y el claustro se ubica la gran escalera conventual, que comunica las diversas dependencias del monasterio.
Es de piedra de sillería y va unida a los muros laterales, cerrando el espacio una gran cúpula de ladrillo encalado. Las pinturas que decoran las pechinas y los falsos nervios de la cúpula son sobrias y de carácter popular.

El claustro

Su construcción es algo posterior a la iglesia (en uno de sus muros aparece la fecha de 1664). En sus trazas se documenta la intervención del gran arquitecto montañés fray Lorenzo de Jordanes. En efecto, en 1626 se hace cargo de la edificación del claustro, por lo que la iglesia estaría ya terminada o a punto de concluirse. Aun así, su autor no vio finalizada toda la obra, ya que falleció en 1650. Se compone de una planta baja, con nueve arcadas de medio punto en cada una de las crujías o pandas, sobre pilares cuadrados; y un piso alto cerrado de muro, con vanos cuadrados de tamaño medio. El cuerpo bajo es de sillería bien labrada, constituida por amplios sillares. Los lunetos interiores de las bóvedas de arista estuvieron decorados en el siglo XVIII por lienzos semicirculares –firmados, entre 1741 y 1742, por Francisco de Bustamante–, con escenas de las vidas de san Francisco y santo Domingo, que actualmente se conservan en el Museo Diocesano de Santillana del Mar. Las crujías de la parte baja mantienen el solado original de losas y cantos rodados (similar al del convento Regina Coeli, de Santillana del Mar), mientras que el piso alto es de madera. El patio está centrado por una fuente, símbolo del agua de la vida eterna de la que salen los cuatro ríos –hoy pasillos de piedra–, según la tradición medieval, que identificaba el claustro con el Paraíso.

La torre

Es el elemento más emblemático del convento. Su aspecto es único en Cantabria. Se alza como remate de la fachada principal, sobre la portada; y, por contraposición con el cuerpo inferior, que es cuadrado y de estilo renacentista, los dos pisos de la torre son octogonales y abiertos por rasgados ventanales con arco de medio punto, pero que reflejan la tradición gótica, recordando al edificio anterior.
Su estructura es de piedra de sillería, y se complementa con un cuerpo cilíndrico adosado al lado sur, que corresponde a la soberbia escalera de caracol en voladizo, sin núcleo central, que es una de las más interesantes de Cantabria por carecer de eje de sustentación.
Culmina en una espléndida terraza desde la que se observa una bella panorámica del valle de Toranzo. La torre marca un hito importante entre la tradición gótica y la estética barroca, que predominará a partir de este momento en la región. En su remate se encuentra una fecha: 1573.

La restauración

Ocho años de duros trabajos ha empleado la Escuela Taller Diocesana en reconstruir el convento. La dinámica escuela ha ido formando a jóvenes de la comarca en los oficios tradicionales de cantería, albañilería y carpintería, hasta convertirles en artesanos de la piedra y de la madera, para seguir la gran tradición y gloria que estos oficios aportaron a Cantabria en épocas pretéritas.
El proyecto ha respetado gran parte de su estructura primitiva –comedor, celdas…–, adecuando las antiguas dependencias al nuevo destino, con las comodidades que hoy exige la vida moderna. El claustro alto y el comedor se han decorado con una veintena de grandes lienzos de contenido religioso, e inspirados en artistas clásicos, obra del pintor santanderino José Ramón Sánchez. En el jardín del convento se ha ubicado una escultura en piedra de la patrona: la Virgen del Soto. La figura, realizada hace tres décadas por Enrique Somavilla (autor de la escultura de la iglesia neorrománica de Puente Viesgo), es una interpretación de la imagen gótica del retablo mayor. El pasado 4 de octubre, festividad de san Francisco, el convento inauguraba su nueva función como Casa Diocesana de Espiritualidad para servir de lugar de reflexión, retiro y convivencia de grupos religiosos que deseen profundizar en la vida interior y el encuentro con Cristo.

Bibliografía y referencias:

Artículo publicado en la revista de Caja Cantabria por Enrique Campuzano Ruiz, doctor en Historia del Arte y director del Museo Diocesano.

Ayuntamiento de Santiurde de Toranzo